martes, 18 de enero de 2011

Presentación. Volutas de humo violeta.

La pequeña se encontraba ensimismada observando cómo la cálida brisa se llevaba consigo el humo que desprendía el cigarro de su padre. Algún día podría ser como él, tan importante y ajetreado, ocupado muchas veces con el teléfono móvil y a veces ausente varios días a la semana. Aún así era una persona anonadante, sus obras de arte estaban guardadas bajo llave en un destartalado almacén en el jardín, donde habían quedado olvidados antiguas sensaciones y recuerdos, pero a su vez seguían vivos, plasmados en la grandiosidad de cada elemento gráfico. Ella había heredado el don, y no lo desaprobecharía, pues algún día sería tan importante como él, y no por el hecho de controlar una gran empresa o estar reconocido en el mundo de los negocios, sino por cómo fluirían sus manos sobre el lienzo, utilizando el lápiz como si su vida fuera en ello. Él se había escondido en aquel mundo, sin mostrarse a nadie como realmente era, por miedo a ser rechazado, pero ella lucharía por conseguir lo que más anhelaba, su razón de ser. No solo lograría ser bienvenida, sino que también haría que él disfrutase de todo aquello a lo que renunció por ser un cordero en un mundo de lobos. Si, era una persona increíble su padre, y la brisa cálida seguía robando el humo de sus cigarrillos, mientras ella observaba, valanceándose en su columpio.

1 comentario: